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lunes, 22 de septiembre de 2014

Independencia República Federación



Un 23 de agosto de 1850, 6 días más tarde que San Martín, muere en Asunción del Paraguay José Gervasio Artigas Arnal, uno de los grandes héroes de la Revolución de Mayo, que compartió el ideario de San Martín, Belgrano, Moreno, Castelli y muchos otros, acerca de la "Patria Grande", y quizá el más ligado de todos ellos a las masas populares.

Tal vez por su carácter de líder popular fue ignorado por la "historia oficial mitrista" y cuando no fue ignorado fue execrado por la clase dominante de la época.
Cito a Norberto Galasso: Historia de la Argentina Tomo 1.

El Protector de los pueblos libres.
"Mientras en Bs. As., los morenistas se tratan de "ciudadanos" y llevan al papel sus convicciones como discípulos de la Revolución Francesa, Artigas amplía su base de masas, es decir, construye su democracia real en la Banda Oriental y en las provincias mesopotámicas.
A partir de la "Marcha secreta" se ha constituido en opción a la política porteña.

Desde comienzos de 1814, crece su figura en todo el litoral hasta convertirse en el Protector de los Pueblos Libres.  El 22 de febrero de 1814, el caudillo entrerriano Hereñú vence a las tropas porteñas en Espinillo, cerca del Paraná y se declara en alianza con Artigas.  El 10 de marzo de 1814, Corrientes se levanta contra las autoridades y a fines de abril su Cabildo declara su autonomía y coloca a la provincia "bajo el sistema de la Federación, con el General Artigas como su Protector"45.  En marzo de 1815 la provincia de Santa Fe se pronuncia por la causa federal.  El pueblo santafesino, apoyado por indios misioneros, movilizados por Manuel Artigas y las fuerzas entrerrianas de Hereñú, eligen gobernador a Candiotti, quien se alinea junto a Artigas.   A fines de marzo de 1815, renuncia el gobernador de Córdoba y la provincia se incorpora a la Liga de los Pueblos Libres.  De este modo el caudillo amplía su radio de influencia sobre Entre Rios, Corrientes, Córdoba, Santa Fé, Misiones y la Banda Oriental (1815)....

Artigas y sus hombres.
"De qué modo actúa el Protector y cuál es la relación con sus hombres?. El inglés Robertson nos ha dejado esta semblanza, con los ojos de un "civilizado" ante una "barbarie" democrática que quizás nunca imaginaron Rousseau no Montesquieu: "¿Que creéis que vi? 
!Pues al excelentísimo Protector de la mitad del Nuevo Mundo sentado en un cráneo de novillo, junto al fogón encendido en el piso del rancho, comiendo carne de un asador y bebiendo ginebra en guampa¡  
Lo rodeaban una docena de oficiales mal vestidos, en posturas semejantes y ocupados lo mismo que su jefe.  Todos estaban fumando y charlando.  
El Protector dictaba a dos secretarios que ocupaban junto a una mesa de pino, las dos únicas desvencijadas sillas con asiento de paja que había en la choza (que era bastante grande) en que el General, su estado mayor y secretarios se congregaban, estaba sembrado con pomposos  sobres de todas las provincias (algunas distantes 1.500 millas de aquel centro de operaciones), dirigidas a 'Su Excelencia el Protector' [...]  
A la puerta estaban los caballos humeantes de los correos que llegaban cada media hora, y los frescos de los que partían con igual frecuencia.  Soldados ayudantes, escuchas, llegaban a galope de todas partes.  
Todos se dirigían a Su Excelencia el Protector, y su Excelencia, sentado en un craneo, fumando, comiendo, bebiendo, dictando, hablando, despachaba sucesivamente los varios asuntos de los que se le anoticiaba, con tranquila, deliberada, pero imperturbable indiferencia que me reveló muy prácticamente la exactitud del axioma 'espera un poco que estoy de prisa'.   
Creo que si los asuntos del mundo hubiesen estado a su cargo, no hubiese procedido de otro modo.  
Parecía un hombre incapaz de atropellamiento y era, bajo este único aspecto (permítaseme la alusión), semejante al jefe mas grande de la época"47

Ahora llega -a conversar con el General- don Bartolomé Zapata, que ha tomado Gualeguaychú con sus gauchos a puro lazo y cuchillo, después José Culta, "un gaucho cuatrero y endiablado", medio caudillo de San José, luego el indio Curate de Misiones, o su famoso lugarteniente, el cacique paraguayo Manduré. 
En los alrededores del campamento están los indios, los gauchos pobres, los negros libertos que no saben de los Derechos del Hombre, de la soberanía popular, ni de Robespierre, de Jovellanos, ni de Washington, pero están seguros, de que la causa del General es su causa.

"Desde los comienzos mismos de la Revolución rioplatense [afirma Méndez Vives] y durante todo su desarrollo, los indios integraron las huestes artiguistas.  
Cuando Artigas fue derrotado en 1820, los últimos que pelearon a su lado sin traicionarlo o abandonarlo fueron los indios.  ¿Cual era el secreto de esta alianza y fidelidad?  La respuesta es breve: 
Artigas fue el único de los libertadores y dirigentes de América del Sur que reconoció a los indios los mismos deberes y derechos que a los demás hombres [...].  
Un indio que había tomado el apellido Artigas, el famoso Andresito, llegó a ser con eficacia, gobernador de dos provincias argentinas (Corrientes y Misiones); delegados indios concurrieron al Congreso Provincial del arroyo de la China y decía Artigas en una carta:
 ' He recibido a los diputados (indios) con todo el afecto que se merecen.  Los he obsequiado conforme al estado de pobreza que nos rodea.' 48

El Programa Artiguista.
Artigas centra su ideario en varios principios fundamentales:

1. Democracia e Igualitarismo.
"No hay que invertir el orden de la justicia.  Mirar por los infelices y no desampararlos sin mas delito que su miseria.  Todo hombre es igual en presencia de la ley. Sus virtudes o delitos los hacen amigables u odiosos.  Olvidemos esa maldita costumbre de que los engrandecimientos nacen de la cuna49  Hay que sancionar la gratuidad de la justicia para que la gente sin recursos no quede desamparada.

2. Distribución de Tierras.
La Ordenanza  Agraria dictada por Artigas significa la distribución de la tierra a los sectores sociales mas desamparados y ello le ganará el odio de los estancieros que en un principio lo habían apoyado. Dice en su art. 6º:  " Por ahora el señor alcalde y sus subalternos se dedicarán a fomentar con brazos útiles la población de la campaña.  Para ello revisarán en sus respectivas jurisdicciones, los terrenos disponibles; y los sujetos dignos de esta gracia, con prevención que los más infelices serán los más privilegiados.  En consecuencia, los negros libres, los zambos de esta clase, los indios y los criollos pobres, todos podrán ser agraciados con suertes de estancia, si con su trabajo y su hombría de bien propenden a su felicidad y la de la provincia"53

3. Protección a la industria local.
"Que todos los dichos derechos, impuestos y sisas que se impongan a las introducciones extranjeras serán iguales en todas las Provincia Unidas, debiendo ser recargadas aquellas que perjudiquen nuestras artes o fábricas, a fin de dar fomento a la industria en nuestro territorio.

4. Derechos de Introducción.
El Reglamento para Derechos en los puertos sanciona: " Un 25% en todo efecto de ultramar, a excepción de los siguientes: caldos y aceites 30%, la loza y el vidrio 15%, el papel y el tabaco negro 15%, las ropas hechas y calzado 40%"56

5. Avertura de puertos para quebrar el monopolio porteño.
Tal como lo había planteado, combate el mmonopolio del puerto de Bs. As., con la habilitación de 3 puertos: Montevideo, Maldonado y Colonia.  De este modo "las provincias del litoral e interior argentinos y el Paraguay tendrían en la Banda Oriental un pasillo de escape al dominio porteño"57

6. Hispanoamericanismo.
Ante el creciente poder de Artigas y las dificultades para derrotarlo o contenerlo, la burguesía comercial porteña le ofrece reconocer la independencia de la Banda Oriental.  Artigas rechaza la propuesta: "La Banda Oriental del Uruguay entra en el rol para formar el Estado denominado Provincias Unidas del Rio de la Plata. Su pacto con las demas provincias es el de una alianza ofensivo-defensiva.  La Banda Oriental está en el pleno goce de su libertad y derechos, pero queda sujeta desde ahora a la constitución que organice el congreso general del Estado, legalmente reunido, teniendo por base la libertad"58

La única razón para que Artigas sea un "héroe olvidado" en nuestra historia, es que la historia la escriben los que ganan, y aún hoy los Mitre y La Nación siguen combatiendo todo aquello que huela a popular.

Los uruguayos lo respetan y lo veneran aunque Artigas nunca fue uruguayo, fue ciudadano de "La Patria Grande", nosotros todavía estamos en deuda con él.

Un tipo áspero como dice El Canilla.

45 Mendez Vives, Enrique:ob. cit., p.66
47                                                    p.90
48                                                    p.91
49                                                    p.71
57                                                    p.93
58                                                    p.96
53 Bruschera, Oscar Reglamento Provisorio de la Provincia Oriental para el fomento de la campaña y seguridad de sus hacendados p.153
56                                                    p.142



viernes, 17 de agosto de 2012

QUIÉN FUE JOSÉ DE SAN MARTÍN Y QUÉ CONTÓ DE ÉL LA HISTORIA OFICIAL

Por Norberto Galasso


Generación tras generación se ha contado una historia tergiversada basada en los conceptos del mitrismo que eligió presentarlo a la posteridad como un héroe digno de estar al lado de Rivadavia y de otros próceres unitarios.

La Historia oficial nos enseñó que era el Padre de la Patria. Nos contó que nació en Yapeyú –aunque no nos dijo que hablase, además de castellano, el guaraní, propio de esa zona– que después estuvo dos años en Buenos Aires y al cumplir los seis, se fue con su familia a España. 
Mitre poco nos dijo sobre su estadía allí, salvo que a los once años ingresó al ejército español como cadete en Murcia, y menos aun nos relató datos fundamentales para conocerlo: dónde y qué estudió, si bailó y tuvo novia, si corrió peligros en muchas batallas, si lo deslumbró la Revolución Francesa de 1789 o la insurrección popular en la península ante la invasión napoleónica, en mayo de 1808. 
Nos recordó en cambio que sobresalió en las luchas de Arjonilla y Bailén y de repente, siendo teniente coronel de caballería de ese ejército en el que ya había peleado más de 20 años, nos dijo que decidió, de repente, regresar al Río de la Plata para sumarse a una revolución antiespañola que había estallado el 25 de mayo de 1810. ¡Qué hombre extraño!, ¿no es cierto?

Habiendo aprendido a leer, a sumar y restar, a conocer de la geografía y la historia españolas, impregnado de esa cultura, habiendo combatido largamente bajo la bandera española, acostumbrado a repetir refranes o giros lingüísticos hispanos, ¡venir a dar su vida peleándole al ejército del cual había formado parte tantos años! 

Pero lo hizo tan bien, enseñó Mitre, que merecía colocárselo junto a grandes patriotas como Rivadavia y otros próceres unitarios y colmarlo de halagos en las fiestas escolares. 
Él quería, según Mitre, liberar a los países de América del "yugo español" –al cual había defendido 22 años– y que cada uno se declarara país independiente, aunque no explica por qué razón se fue a pelear a Chile –en vez de defender a Buenos Aires acosada por los montoneros artiguistas– y después se hizo protector del Perú, como si fuera un apátrida, un aventurero o peor aun, un mercenario, pero sí nos señaló que hubiera hecho más proezas si no se hubiese cruzado en su camino un tal Bolívar que le quitó la gloria de dar el golpe final al ejército español en el Perú, maniobra de la cual fue víctima, dada su generosidad, que debe llevarlo a la condición de "Santo de la Espada" (según Ricardo Rojas) y no de ambicioso expansionista que quería unir a Hispanoamérica como aquel venezolano "pícaro y mujeriego". 

Esta leyenda sobre San Martín fue repetida generación tras generación, puesto que Mitre había sido consagrado Padre de la Historia por la clase dominante y después lo sucedieron aquellos a los que todo "le vene" bien, con tal de estar en la Academia y tener espacios en los medios de comunicación (y a quien le acomode el sayo, que se lo ponga, sea liberal o revisionista "a la violeta").

Pero en 1997, Juan Bautista Sejean aterrizó en el tema sorpresivamente y publicó San Martín y la tercera invasión inglesa, sosteniendo que la única explicación de que un veterano del ejército español viniese al Río de la Plata a sumarse a una revolución antiespañola y, por tanto, a combatir al ejército al cual había pertenecido hasta pocos días antes, sólo puede residir en que fue sobornado por los ingleses, al pasar por Londres en 1811. 

Y lo sostuvo contundentemente: "Parece muy difícil afirmar que San Martín no fue un agente inglés" (pág. 129). 

Lo cual significa: el Padre de la Patria de los argentinos fue un agente inglés. ¡Qué osadía! ¿No es cierto? Pero no hubo refutación alguna por parte de academias, universidades y otras instituciones llamadas "de bien público", a tal punto que el mismo Sejean, al año siguiente publicó Prohibido discutir sobre San Martín, donde afirmó que había supuesto "que se iba a desatar un intenso y apasionante debate... pero no fue así. 

En forma unánime optaron por el silencio" (pág. 13 y 15). 

Para la misma época, alguien sostuvo que San Martín no era hijo de Gregoria Matorras sino de la guaraní Rosa Guarú y don Diego de Alvear, es decir: no sólo hijo extramatrimonial sino, además, hijo de india... Y esto provocó diversas refutaciones porque para buena parte de la gente "léida" de la Argentina es denigrante ser hijo de india, pero no lo es ser agente inglés. 

En verdad, quienes así piensan merecen tener un Padre de la Patria de nacionalidad inglesa y por supuesto es razonable que voten en las elecciones a los candidatos que promociona Clarín o concluyan en que las Malvinas son inglesas.
Sin embargo, tanto Mitre como Sejean –así como sus seguidores y asimismo, los revisionistas rosistas– habían caído en la maniobra mitrista, de tipo colonial. 

Formado en España, en lo cultural, como hombre y como político, y fuertemente influido por lo que él llamaba "El Evangelio de los Derechos del Hombre", es decir, la Revolución Francesa, San Martín era americano por nacimiento, pero muy hispano (por batallas, amores, estudios, en fin, sentimiento y pensamiento), un indohispano diríamos, un liberal revolucionario como los de las Juntas Populares de 1808 en España, como eran también los de las juntas populares liberales de América surgidas entre 1809 y 1811 (que ahora se sabe que no eran antiespañolas ni separatistas como pretendía Mitre, sino, como sostuvo Alberdi, constituían un amplio movimiento democrático de España y de América contra el absolutismo monárquico). San Martín regresó, pues, en 1812, no por soborno alguno (fue enemigo a muerte de Rivadavia que era la expresión de los ingleses), tampoco por "un llamado de las fuerzas telúricas" como se ha sostenido ingenuamente, ni tampoco en el caso de haber sido hijo de Rosa Guarú (pues junto con él asumieron las banderas democráticas de Mayo muchos españoles de nacimiento, como Larrea, Matheu, Álvarez Jonte, Arenales, Blas Parera y tantos otros), así como hubo americanos de nacimiento que sirvieron a los ejércitos contrarrevolucionarios del absolutismo (como Pío Tristán, Goyeneche, Michelena, Olañeta y tantos otros). 

Pero Mitre quiso, por sobre todo, mostrar una Revolución de Mayo antiespañola, separatista, por el comercio libre (y por tanto pro inglesa) y de ahí sus discípulos sacaron que San Martín (siendo como Moreno defensor del indio, expropiador, revolucionario) fuera el antecedente de Rivadavia, proclamado por Mitre "el más grande hombre civil de los argentinos" (por ser elitista, pro británico y antilatinoamericano). 

Y entonces los alumnos se confunden: no entienden a San Martín (quien admiraba a Bolívar y tenía en Europa tres retratos suyos, uno delante de su propia cama) metido en una revolución para remplazar un virrey por una Junta Popular, permaneciendo la región adherida a España hasta 1814 en que se hunde la revolución democrática española y entonces sí resulta necesaria la independencia de 1816, por la que San Martín bregó para no someterse a la monarquía (ahora se sabe que hasta 1814 flameó la bandera española en el Fuerte de Buenos Aires). 

La Biblioteca de Mayo, del año 1960, explica todas estas cosas, pero muestra la falsedad del mitrismo. ¿Y quién le pone el cascabel al gato, es decir al diario La Nación? Se ha repetido muchas veces lo que decía Homero Manzi: "Mitre se dejó un diario de guardaespaldas." 

Y Alberdi, Manuel Ugarte, José León Suárez, Augusto Barcia Trelles, Julio V. González y tantos otros que dijeron la verdad en distintas épocas, fueron lapidados por el mitrismo, amordazados. Sumidos en el más profundo de los silencios, convertidos en "Malditos".
Pero en esta época en que queremos ser nosotros mismos, no sumisos a la reina de Inglaterra ni al FMI de los yanquis, es preciso tener en claro quién era San Martín: era, junto a Bolívar, no sólo el Padre de nuestra Patria sino un Libertador que quería la América Latina que estamos gestando hoy con la Unasur, la CELAC, etc., y por eso, hay que decir bien alto que la OEA se ha muerto, enterrada en la misma fosa del mitrismo y de todos aquellos historiadores –sean liberales, "modernos" o revisionistas– que no se atreven a decir quién es el verdadero San Martín: 
nacional, en tanto le legó su espada a Rosas por defender la soberanía y fue enemigo de Rivadavia expresión del imperio inglés; 
latinoamericano, en tanto luchó por la liberación y unificación de varios países, admiró a Bolívar y respetó a los pueblos originarios a quienes llamaba "nuestros paisanos, los indios"; 
popular en tanto escribió "odio todo lo que es lujo y aristocracia"; intervencionista en economía (como lo demostró en Perú) y hasta expropiador (como lo demostró en Cuyo).
Con un Padre de la Patria con estas virtudes, ¿cómo no nos vamos a encaminar ahora hacia una América Latina libre, unida e igualitaria?